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DE MONTE, PABLO

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Cabeza
1997
Relieve de madera y acrílico
50 x 42 x 5 cm


 

Biografía

Nace en 1933. Fallece en 2005.
Inicia su formación en 1949, en el taller de Marcos Tiglio, con quien estudia Fundamentos visuales y modelado. Hacia 1956, toma clases con el escultor Carlos de la Cárcova.
En la Asociación de Cine Experimental estudia Dibujo y Técnica Publicitaria, y Fotografía y Cine, durante el período 1961-1963.
A comienzos de esa década viaja a Montevideo, en donde se relaciona con los discípulos del Taller Torres García. A partir de este momento, el legado del Universalismo constructivo va a tener gran influencia en toda su producción, tanto desde el punto de vista estético como teórico.
Interesado en la Historia del Arte, en 1964 empieza a tomar clases con el Prof. Héctor Cartier. Realiza cursos sobre culturas precolombinas, y en 1978 sobre filosofía. Asimismo, su mirada se distiende sobre los desarrollos antropológicos, lo cual lo conduce a entablar vínculos con el CEHASS (Centro de Estudios Antropológicos y Sociales Sudamericanos) en 1984.
A lo largo de los años estos intereses crecen, llegando a tener gran repercusión en el desarrollo de sus trabajos, los cuales marcan un itinerario que va de la figuración a la abstracción.
Hasta 1981, sus pinturas manifiestan un lenguaje muy cercano al de su maestro Marcos Tiglio. La síntesis constructiva es uno de los rasgos sobresalientes de estas producciones que elabora a partir de elementos de la realidad, aludidos mediante planos y grafías.
Con el correr del tiempo, esa síntesis queda reformulada a partir del empleo selectivo de los elementos compositivos, y de la prioridad que le da a la forma totémica. Pocos colores, fortificación de los planos, y la línea, que cobra un papel importante en tanto define y construye.
El paso que sigue es la deificación de la materia. Ya en composiciones que realiza a la manera de una estela, comienza a atraerle la densidad de la textura y diferentes signos de las culturas americanas primitivas. En esta instancia, “lo lineal llega a convertirse en el vector básico de la tela, proponiendo una lectura directa, despojada. Ambos polos, textura y línea, se unen posteriormente en una conjunción más profunda”.
Las afinidades estéticas y sobre todo, teóricas, lo acercan a un grupo de artistas que fijan su posición desde las premisas que quedaron como huellas del taller Torres García. Se trata de Julián Agosta, Adrián Dorado y Adolfo Nigro, con quienes forma el grupo “El ojo del Río” que tiene vida hasta 1994. Bajo la intención de buscar la identidad en las raíces, la mirada de estos artistas converge en la idea de desarrollar un arte propio con bases propias. En este sentido, Delmonte señala: “Ser de este tiempo significa aceptar el lenguaje plástico de nuestro siglo. Pero esto no significa adoptar puntual y prolijamente los diferentes ismos que presenta cotidianamente la plástica internacional.”
Continúa su producción posterior siguiendo estas direcciones, dedicándose en forma simultánea a dar clases en su taller. Actividad que realiza desde 1971.