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DE LA TORRE, CARLOS

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Puesto
Ranchito Serrano
Óleo sobre tela
11 x 13 cm


Biografía

Nace en Buenos Aires el 6 de marzo de 1856, en el seno de una tradicional familia porteña. Fallece en Buenos Aires, el 11 de mayo de 1932, a los 76 años de edad.
Notario de profesión y pintor por vocación, inicia en 1874, sus estudios en la Universidad de Buenos Aires, donde 6 años después obtiene el título de Escribano. Entre 1891 y 1892 fue presidente del Colegio Nacional de Escribanos.
Hombre culto y coleccionista de arte, en 1896 comienza a pintar como aficionado, acondicionando como taller el sótano de su casa en la calle Arenales. Fue un autodidacta, “sensible a su entorno y a las raíces de su patria”. Como pintor, sus grandes temas fueron el paisaje agreste y las costumbres gauchescas, participando de un período en el cual el Arte de los argentinos se consolidaba. Si bien era un hombre de ciudad, trabajaba recreando sus vivencias en el campo de su primo Lisandro, en Córdoba.
Vuelve a ocupar el cargo de Presidente del Colegio de Escribanos entre 1907/1909. Para esa misma época, De la Torre, pasa a formar parte de la Sociedad Artística de Aficionados, de la que fue cofundador. En ese período, en el cual había muy pocas salas de exposición, esta institución brindó a muchos artistas un espacio para exponer.
En 1913, siendo ya un pintor maduro y, alentado por su entorno, hace su primer envío al Salón Nacional, comenzando una participación que será casi constante hasta el final de su vida. En junio de ese año realiza su primera muestra en una de las más prestigiosas galerías porteñas, Witcomb, donde presenta al público 51 obras. Dijo Rafael Squirru de su arte: “nos da una versión amable de nuestra campaña, una actitud frente a la misma, de respeto por las formas de la naturaleza, sin dejar de imprimirle por ello su propio sello”.
Realizó numerosas exposiciones en Buenos Aires y concurrió a las exposiciones de Saint Louis (1914) y San Francisco (1915), ocasiones en las cuales el público estadounidense pudo disfrutar de sus obras. En 1956, centenario de su nacimiento, se realizó una exposición de sus trabajos en la galería Wildenstein de Buenos Aires. En 1917 y 1919, Witcomb vuelve a montar exposiciones individuales del escribano pintor.
Para 1922 se realiza una nueva muestra. Luego de ser descolgada, en la misma sala se inaugura la primera muestra que realiza Pettoruti después de 10 años de estada en Europa. El contraste es notable y algunos críticos involucran a De la Torre en la polémica que suscita el arte abstracto del maestro platense. El público, en cambio, no polemiza sobre De la Torre, quien, de 49 obras que cuelga, vende 48. “El fino hombre de mundo, cuya gracia chispeante florecía en las ocurrencias y en sus chistes, el hombre del legajo y de la escritura, mostró de pronto una veta, conocida antes tan solo por sus allegados más íntimos” dijo entonces José León Pagano.
Entre 1925 y 1930 continúa con sus envíos al Salón Nacional, donde siempre fue admitido aunque, tal vez por las medidas exiguas de sus obras, nunca fue premiado. El reducido formato, que generalmente apenas duplica el de una postal, es para muchos artistas el boceto preparatorio para una obra mayor. Carlos de la Torre realizó casi toda su obra en pequeñas dimensiones, “sus pequeños óleos, de atmósfera envolvente y color aterciopelado, lejos de verse disminuidos en sus valores, son exquisitas miniaturas concretadas en el breve espacio de telas y cartones”.
En sus últimos años pintaba desde la cama, con el mismo vigor de siempre, en un caballete que se había hecho construir.